Camilo Sesto: «No me conocen, si no me querrían más»

«Desayuno de cuervos» es el nombre que le puso al cuadro que reina en su salón y que él mismo pintó en 1995. En él, debajo del Capitolio, la nuca de algún presidente americano deja entrever los sesos que se meriendan los pájaros. No es su único cuadro. Camilo Sesto habría sido pintor de no ser músico.

EFE
Camilo Sesto
Lo avalan todas las pinturas que se reparten por su casa. En un amplio salón decorado con candelabros de velas rojas, amarillas y azules, persianas de espejo, un dálmata de porcelana y pisapapeles de cristal transparente. Es allí, entre cojines de colores y fotos de sus padres enmarcadas en cuadros con remates dorados, donde nos cuenta su despedida de los escenarios: «No es que el mundo del arte se me vaya a desplomar y no tenga nada que ver conmigo, pero sí que no me subiré más a un escenario».
Después de cuarenta años de carrera, y de veinte sin actuar en directo desde Madrid, el cantante regresa a la capital, «a casa», con «Todo de mí», un espectáculo que grabará en sus dos últimos conciertos, que serán, explica el cantante: «Espectaculares, con mis músicos de siempre pero también con la Sinfónica, con coros... Madrid se lo merece».
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