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Mostrando entradas de marzo, 2012

“El problema de Malí es que hay muchos militares”

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Poco quiere saber de Malí. Dejó atrás su país y no tiene intención de regresar a él. Eso no quita para que no le preocupe la tensa situación política que está atravesando su nación. El pasado miércoles 21, militares disidentes perpetraron un golpe de Estado contra el presidente del Gobierno.

Algo ha escuchado Zakarías Szonko, un inmigrante malí que entró en Ceuta de manera ilegal junto a otros 56 inmigrantes, durante la que se convirtió en la última avalancha de 2011, la primera nocturna. Desde entonces reside en el CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes). A la espera de cumplir su deseo -quiere ir a Madrid, Barcelona o Granada, en donde asegura que le aguardan sus amigos- aprovecha su estancia en Ceuta para sacarse el DELE (Diploma de Español como Lengua Extranjera).


Tiene un amigo, explica. Pero está en Mali. “Amigos son los que conocen tus secretos, por eso yo sólo tengo uno”, matiza, “los demás, con los que hablas, son compañeros“. Es este amigo quien le ha puesto en c…

Menú del día: Revuelto de español con patatas

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"Barriga llena, corazón conten­to”, dice el saber popular. O lo que es lo mismo, que los problemas y las penas, con el estómago lleno, se ven menos angus­tiosos. También se argumenta, de ‘voz populi’, que la gastronomía y la cultu­ra van de la mano. “La comida popu­lar, buena o mala, debe constituir para el viajero un dato de tanto valor como el paisaje, con el que guarda siempre una íntima afinidad”, escribía el pe­riodista Julio Camba en su libro La casa de Lúculo o el arte de comer, un clásico de cultura gastronómica.  Cam­ba lo ejemplificaba argumentando que si uno llega a Ávila y pide caviar, pue­de que le guste, pero ni sabrá apre­ciarlo ni le servirá para conocer cómo son los castellanos. Que se convertirá, concluía, en “un pésimo viajero y un gastrónomo abominable”. Los casi treinta chavales del CETI (Centro de Estancia Temporal de In­migrantes) que ayer recibieron el di­ploma que acreditaba que habían concluido el curso de gastronomía in­tercultural no eran, precisamente,…