De Jodorowsky a Mujica



La primera vez que oí hablar de Alejandro Jodorowsky fue en una clase de la facultad en la que la profesora, en lugar de dictar apuntes transitaba por el misticismo. He olvidado muchos de los apuntes tomados en los cinco años de carrera pero recuerdo aquellas clases como si me las hubiera impartido ayer. Y ya hace casi una década. Jodorowsky tiene 85 años y ha descubierto que la vida es lo que él se proponga que sea. Por eso, pese a su avanzada edad tiene el cuerpo y la mente de una persona a la que la vida no le ha hecho estragos sino la ha colmado de sabiduría. 

En aquella clase de la facultad fui consciente de esa esencia de la vida, a la que la profesora nos acercó con las mismas palabras con las que el maestro de la psicomagia nos deleitó hace unos días en su espectáculo ‘Cabaret místico’, al que asistí en Las Palmas de Gran Canaria

La palabra perro no muerde. Somos intelecto pero no somos nuestros pensamientos; somos emociones pero los sentimientos no lo dominan todo; somos deseos en el cuerpo sexual-creativo, y somos el cuerpo que se expone con sus acciones. Somos todo eso pero no somos nada de ello de manera independiente; somos la conciencia que combina cada “cuerpo”, somos el cochero que guía el coche de caballos. Hay que vaciar la mente y llenar el corazón, ir como una cebolla deshaciéndonos de las capas prescindibles: el nombre, el equipaje, para estar cada vez más cerca de la esencia. Entender que el corazón acepta lo que pensamos y que por ello debemos concentrarnos en lo bueno.

Aquellas lecciones de la facultad abrieron un caminito, me lanzaron al río de cocodrilos para que aprendiera a salir airosa de él. Y comencé a descubrir que quizás no puedes cambiar el mundo, pero si puedes dar el primer paso para que este mundo cambie. Es el paso de lo individual a lo colectivo, justo el mismo paso que me lleva de Jodorowsky a José Mujica

Con los años, a golpe de contenido he ido encontrando el sentido, aprendiendo. 

Sólo por haber sido una sociedad con la fuerza y la sabiduría de escoger a un presidente del Gobierno como Mujica ya debe valer la pena adentrarse en Uruguay. El país que no tuvo temor de estar a la sombra del gran árbol que era Argentina y no se achantó a la hora de reclamar su espacio. Mujica, durante la presentación de la cumbre de Unasur en Ecuador, habló a los presentes con la fuerza que sólo tiene quien ha comprendido el misterio de la vida:

“O se está con la mayoría o se está con la minoría; ser político es tomar decisiones, y no se puede ser neutral, hay que tomar partido”, apuntó Mujica para reivindicar que en esta sociedad no estamos solos y que en el despilfarro tenemos todos la culpa. “Dos millones de dólares por minuto se gasta en presupuesto militar”, lamentó el uruguayo, sosteniendo que decir que no hay recursos es “no tener vergüenza”.

El sabio habló así: “En esta vida hay que pelear. La vida se te escapa minuto a minuto. Lucha por vivirla, por darle contenido. (…) Lo imposible sólo cuesta un poco más, y derrotado sólo está aquel que baja los brazos. Si quieren vivir felices, levanten una idea en la que creer y vivan para servirla. El mundo que tendremos será el que seamos capaces de crear”.

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